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El secreto se revela al escritor mientras lo escribe y no si lo habla.  El hablar sólo dice secretos en el éxtasis, fuera del tiempo, en la poesía. La poesía es secreto hablado, que necesita escribirse para fijarse, pero no para producirse. El poeta dice con su voz la poesía, el poeta tiene siempre voz, canta dice o llora su secreto. El poeta habla, reteniendo en el decir, midiendo y creando en el decir con su voz las palabras. Se rescata de ellas sin hacerlas enmudecer, sin reducirlas al solo mundo visible, sin borrarlas del sonido. La poesía descubre con la voz el secreto.

(En “Por qué se escribe”. María Zambrano:  Revista de Occidente, tomo XLIV, p. 318, Madrid, 1934

 

La voz de Chantal Maillard recita un poema aún no publicado, que comienza contando lo que le sucedió a Nietzsche en Turín, cuando abrazó a un caballo, antes de (supuestamente) perder la razón.

16_05_2013recital chantal maillard

Chantal Maillard, esta tarde en el Ciclo de Poesía Contemporánea celebrado en el Palacio de Cibeles  (http://www.centrocentro.org/centro/otras_actividades)
 

Cuenta la historia y prosigue su poema. Es tan hermoso escuchar su voz que me dejo mecer por el sonido de lo que dice, y casi me pierdo esta frase que, afortunadamente, en el último instante soy capaz de apresar en mis oídos antes de que comience a desvanecerse: “Hay épocas, en efecto, en que la boca de un sabio no podría sino balbucear”.

La poeta había llegado pasando casi desapercibida  entre la gente que la esperábamos. Es pequeña, breve. Tiene unas manos hermosas que tiemblan ligeramente al sentarse frente a ese público que espera su voz. Tiene unas manos que hablan. Alguien me había dicho de su tristeza. Yo solo veo una mujer de cuerpo leve y ojos bellísimos, que ha compartido acaso tanto de sí en sus textos, que quizás la presencia de todas estas miradas sea demasiado para ella. Maillard parece no querer estar ahí en ese preciso instante, siendo interrogada y presentada a través de sus cifras (su año de nacimiento como excusa para presentar el contexto histórico en el que nace. 1951. Muere Wittgenstein, nace Maillard, y ante las preguntas del presentador del acto ella bromea aludiendo a la posibilidad de haber viajado a la India para coger el karma, el testigo de este filósofo que se ocupa del lenguaje).

Pero esa incomodidad inicial, ese temblor, comienza a diluirse cuando toma su primer texto y recita. Su voz llena entonces el aire. Cada palabra se hace cuerpo, se encarna en sonido. Cada palabra aparece desnuda en su poesía para cobrar nuevos significados.

Después del abrazo de Nietzsche al caballo que sufre, Maillard en su poema habla de las cifras del dolor, que huyen, que se convierten en espectáculo por desmesuradas… Y en la desmesura de los miles de muertos dejamos de implicarnos en ese dolor, porque “es en singular como nos implicamos, porque el dolor será siempre en singular. ¿Puede sumarse el dolor? ¿ Existe acaso “el pueblo”? ¿o “el país”?”   – se pregunta en este poema que hila con su voz de poeta, poeta que dice secretos que desean ser dichos-  “Cada uno de los seres que sufren ¿no será el mismo, infinitamente?”.

A lo largo de una hora hace un recorrido con su voz por los poemas publicados en sus libros “Husos” e “Hilos”.

Chantal Maillard dice que escribe por necesidad. Que cada cuaderno es un refugio.

Probablemente así, refugiándose en uno de sus cuadernos, escribió este poema con el que cierra el encuentro.

Ser pájaro.
Cual considerando.
Andar desnudo. Las heridas
cauterizadas por el aire.
Entre las plumas, disimuladas.
Cuerpo sin carga, movimiento.
Ser de vuelo. Ser

pájaro. Tener por límite tan sólo
la helada imprevista o la bala o

el ansia de la carne
por otra carne ajena…

Presagiando la urgencia de
las migraciones, Cual.

Aleteo.
Un rumor
de horizonte en el pulso
batiendo.

(de “Hilos” Tusquets Editores. 2007)

 
 
 

El sol de la tarde entra por los ventanales de la Capilla del Palacio de Cibeles. La voz de la poeta penetra en los cerebros y en los ojos y en la piel de los presentes. La luz y la voz de la poeta. Un privilegio esta tarde de jueves en Madrid.

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